El único que salió de la sustancia de Dios, se llama Jesucristo. Anás y Caifás, sacerdotes religiosos, considerados los más santos: estaban endemoniados. Primero llevaron a Cristo ante Anás, suegro de Caifás y Sumo sacerdote; después a Caifás. Caifás había dado el consejo a los judíos, de que convenía que un solo hombre muriera por el pueblo; ese fue Jesucristo, nuestro Salvador.