Hay religiosos que se presentan, como que aman a Cristo; pero no le aman en verdad; porque no obedecen la Palabra de Dios. Antes, el Sacerdote era el nico que poda orar y presentar sacrificio de animales, por las personas. Luego, vino Jesucristo: el Sumo Sacerdote. Ahora, todos los santos hombres y mujeres que creemos en Cristo, somos Sacerdotes; oramos e intercedemos ante Dios.