Días después, el 8 de diciembre de 1980, las balas asesinas de un adorador perturbado terminaron con su vida y lo convirtieron, si es que aún no lo era, en un dios de la modernidad. El escritor Norman Mailer afirmó: "Hemos perdido a un genio del espíritu". Como reacción inmediata a su muerte, los seguidores de Lennon llevaron póstumamente "Imagine" al número uno de las listas. Nunca tal número de seres humanos habían llorado tanto al escuchar una canción.