En este capítulo Jesús se sometió a esta clase de humillación. Se entregó para morir por el pecado suyo y por el mío. Pero, Él Estaba realmente en control de toda la situación. Aun les dijo a quién debían arrestar, y a quién no.
vimos cómo Jesús majestuosamente se adelantó y les preguntó que a quién buscaban. Ellos le respondieron: "a Jesús nazareno". Entonces les dijo "Yo soy".