¿Qué ocurre cuando un corazón que amaba a Dios se enfría?
El Salmo 51 nos muestra a David enfrentando su pecado, su pérdida y su necesidad más profunda:
“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio”.
Este mensaje habla de caída, de gracia y de restauración. Cuando el pecado nos anestesia, seca el alma y nos hace perder nuestra identidad, solo Dios puede crear de nuevo lo que se rompió dentro de nosotros.
Porque no necesitamos mejorar… necesitamos ser renovados desde dentro por Dios.