Ernesto recibe con alivio saberse negativo a la última prueba de PCR. Es uno de los miles de cubanos recuperados de la COVID-19, y durante su estancia en el centro de aislamiento en la Universidad de Matanzas, recuerda los días de desánimo cuando tuvo que enfrentarse al tratamiento por estar contagiado. La experiencia vivida resultará inolvidable, pero la mayor lección que guarda es el asombro causado ante pacientes diagnosticados, como él.