El miedo paraliza, y me impide atreverme a intentar y a experimentar. Por temor a equivocarme y a “fracasar” puedo estar quedándome sentado al margen de la vida sin participar en el juego y, por lo tanto, perdiéndome de la riqueza del aprendizaje que cada experiencia me trae, y privándome del entrenamiento y del fortalecimiento del “músculo” emocional, mental y espiritual que me da entrar a la “cancha” de la vida.
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Porque Sanar está en MI