Salmo 133; Mateo 5:22-23.
A través del Salmo 133, el rey David llama nuestra atención a la vida en armonía con nuestros hermanos, y en el Nuevo Testamento, el Señor Jesucristo nos envía a buscar la armonía con ellos; además, pone esto como requisito indispensable para los actos de adoración.