Hoy nos sumergimos en una de las épocas más fascinantes de la historia de la ciencia: el siglo XVII, un tiempo de transición entre la visión medieval del mundo y el nacimiento de la ciencia moderna. Un período marcado por figuras extraordinarias, pero ninguna tan singular como Johannes Kepler.
Kepler no solo trazó elipses, sino que también fue el puente que condujo a Newton. Su mente, que medía el cielo, transformó para siempre nuestra visión del cosmos.