Una sencilla obra que nos recuerda el privilegio de María tener al mismo Dios en brazos. Cerca de Pentecostés podemos recibir al Espíritu Santo en las cosas cotidianas cada día
Una sencilla obra que nos recuerda el privilegio de María tener al mismo Dios en brazos. Cerca de Pentecostés podemos recibir al Espíritu Santo en las cosas cotidianas cada día