Ignoramos, como es lógico, qué recovecos reglamentarios impiden el cese fulminante de la alcaldesa, si es que los hay, pero no hay cristiano ni sarraceno que entienda por qué alguien con mando en plaza en el partido no acabó hace mucho tiempo de un puñetazo en la mesa con este deplorable espectáculo
Ignoramos, como es lógico, qué recovecos reglamentarios impiden el cese fulminante de la alcaldesa, si es que los hay, pero no hay cristiano ni sarraceno que entienda por qué alguien con mando en plaza en el partido no acabó hace mucho tiempo de un puñetazo en la mesa con este deplorable espectáculo