Los amigos con su PRESENCIA, con las horas en las salas de espera y todas esas pequeñas cosas que le caen a las personas más admirables que existen y que son los que Julián G. del Castillo llamaba "burrosde carga"; y LA PRESENCIA de los que no podían estar físicamente pero estaban en la oración, al teléfono o al washapp, ha sido siempre consoladora;