La sociedad de nuestros días ha cambiado de carácter, ya no es una autoridad manifiesta, sino anónima, invisible, enajenada. Ya no preponderan ni las ordenes de una persona, ni de una idea, ni de la ley moral. “Sucede que todos nos sometemos a algo invisible, intangible, y no obstante muy real y eficaz: a la opinión
pública, al imperativo de la ganancia económica, a determinados lemas que, por así decirlo, flotan en el ambiente, a lo que por casualidad se ha impuesto como tónico dominante de la conducta de los miembros de un grupo, a las “sugestiones” de familia, estado, trabajo, etc. Presentamos radioartísticamente esta temática.