En el año 69 D.C. la población judia se levantó en armas contra la opresión romana sin calcular las consecuencias de tal osadia. En el año 70 las legiones de Vespasino y su hijo Tito cayeron sobre la ciudad santa aplastando a sangre y fuego la rebelión y destruyendo el símbolo más sagrado del judaismo, El Templo.