Dicen que en las noches silenciosas se escucha el crujir de ruedas sobre el empedrado…
Una carroza oscura avanza sin caballos ni cochero, y quien la ve pasar sabe que no volverá a ser el mismo.
Algunos aseguran que anuncia el final, otros que busca almas que aún no aceptan su destino. Sea advertencia o castigo, su paso nos recuerda lo inevitable: nadie escapa al llamado de la muerte.
Cuando la Muerte pasa, el silencio se mezcla con la risa.
No viene a asustar, viene a recordar que todo lo que amamos deja huella.
Entre flores, humor y tradición, nos enseña que hasta el último viaje puede tener un toque de vida.