Cuando la fama, los placeres, la riqueza, tocan la puerta de nuestro corazón, Dios nos recuerda que es mejor tener poco pero con El en nuestras vidas, tendremos nuestra recompensa en la eternidad.
Cuando la fama, los placeres, la riqueza, tocan la puerta de nuestro corazón, Dios nos recuerda que es mejor tener poco pero con El en nuestras vidas, tendremos nuestra recompensa en la eternidad.