Todas las noches, antes de irnos a la cama, nos
acercamos a la puerta principal y nos aseguramos que la
llave esté pasada, hacemos en repaso mental de
ventanas, balcones… y si tenemos alarma la conectamos.
Queremos que estar seguros en nuestro momento más
vulnerable, la noche. También cuando ponemos el pin de
nuestra tarjeta en el cajero nos tapamos con la mano y de
reojo miramos por si tenemos detrás alguien demasiado
cerca. Si alguien nos para por la calle para decirnos que
nos vende algo pero que paguemos antes, pues
sospechamos y por supuesto, lo que nunca hacemos es
dar nuestros datos a los viandantes desconocidos.
Pues todo esto que no lo hacemos en nuestro día a día, lo
hacemos sin reparos en internet. Dejamos las puertas
abiertas de nuestros ordenadores abiertos, compramos de
manera aleatoria y sobre todo, damos nuestros datos a
cualquier persona o empresa.
Eso es lo que hacemos a conciencia, pero los hay que
roban nuestros datos sin nuestro consentimiento, para
ponérselo más complejo, toda esta información se puede
codificar, encriptar, para que todo esto, al ladró le suene a
chino.
Hoy les queremos hablar de dos proyectos que quieren
facilitar nuestra movilidad aérea y terrestre de una manera
segura. Hoy veremos que puede hacer la tecnología por
nuestra movilidad y seguridad.