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En aquel tiempo, llamando a la gente y a sus discípulos, Jesús les dijo:
Cargar la cruz, hace del cristiano una verdadera luz.
Este hermoso pasaje evangélico de hoy nos lleva a pensar en la realidad del seguimiento a Jesús. Es imposible ser discípulo del Señor si no se está dispuesto a cargar la propia Cruz. Posiblemente en diversas ocasiones tengas el deseo de tirar la toalla y buscar una vida de no sufrimiento, no olvides que el cristianismo no promete una vida sin Cruz, enseña a acoger el sufrimiento como una parte de la vida, de la que se aprende, se fortalece y se obtiene la gracia de vivir en el amor. Recuerda hoy estos tres panes que te mostrarán la esencia de una vida donde la Cruz es camino de Salvación:
-La Cruz es motivo para seguir el camino: un gran filósofo decía solo una verdadera prueba muestra la calidad de una creencia. Cuando se torna complejo y se siente que las fuerzas ya no dan, el maestro te invita a reconocer su gracia y entregarle tu fragilidad. No desfallezcas, la Cruz es motivo para seguir caminando. Y así como San Luis María Grignion de Monfort ¡Qué Cruz sin Cruz!
-Negarse a sí mismo produce vida: es fácil no hacer el mal, pero la gran invitación de Jesús es hacer mucho bien. Para ello es fundamental tener presente que cuando te niegas a ti mismo, sales de tu propio egoísmo y empiezas a ver la necesidad del otro.
-Lo más importante es la paz de tu alma: ya lo decía el Evangelio, ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? Lo más importante no está en lo efímero y material, lo esencial es invisible a los ojos y solo se ve con el corazón, decía Exupery en el principito. No olvides que la paz que tanto anhelas tiene una fuente, Jesús que es el amor mismo y la vida que nunca termina.
Solo cuando te vuelves amigo de la Cruz es posible que la entiendas como motivo para seguir el camino, donde negarse a sí mismo te lleva a encontrar la paz en tu alma y tu vida se vuelve luz que ilumina las tinieblas.
En aquel tiempo, llamando a la gente y a sus discípulos, Jesús les dijo:
Cargar la cruz, hace del cristiano una verdadera luz.
Este hermoso pasaje evangélico de hoy nos lleva a pensar en la realidad del seguimiento a Jesús. Es imposible ser discípulo del Señor si no se está dispuesto a cargar la propia Cruz. Posiblemente en diversas ocasiones tengas el deseo de tirar la toalla y buscar una vida de no sufrimiento, no olvides que el cristianismo no promete una vida sin Cruz, enseña a acoger el sufrimiento como una parte de la vida, de la que se aprende, se fortalece y se obtiene la gracia de vivir en el amor. Recuerda hoy estos tres panes que te mostrarán la esencia de una vida donde la Cruz es camino de Salvación:
-La Cruz es motivo para seguir el camino: un gran filósofo decía solo una verdadera prueba muestra la calidad de una creencia. Cuando se torna complejo y se siente que las fuerzas ya no dan, el maestro te invita a reconocer su gracia y entregarle tu fragilidad. No desfallezcas, la Cruz es motivo para seguir caminando. Y así como San Luis María Grignion de Monfort ¡Qué Cruz sin Cruz!
-Negarse a sí mismo produce vida: es fácil no hacer el mal, pero la gran invitación de Jesús es hacer mucho bien. Para ello es fundamental tener presente que cuando te niegas a ti mismo, sales de tu propio egoísmo y empiezas a ver la necesidad del otro.
-Lo más importante es la paz de tu alma: ya lo decía el Evangelio, ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? Lo más importante no está en lo efímero y material, lo esencial es invisible a los ojos y solo se ve con el corazón, decía Exupery en el principito. No olvides que la paz que tanto anhelas tiene una fuente, Jesús que es el amor mismo y la vida que nunca termina.
Solo cuando te vuelves amigo de la Cruz es posible que la entiendas como motivo para seguir el camino, donde negarse a sí mismo te lleva a encontrar la paz en tu alma y tu vida se vuelve luz que ilumina las tinieblas.