Si una persona, de algún modo, comienza a sentir que su orientación sexual es de deseo por su propio sexo, atracción por mujeres siendo mujer, o por hombres siendo hombres o por mujeres y hombres, me refiero a lesbianismo, hombres homosexuales, bisexuales, entre otros, tiene pleno derecho a vivirlo, nadie puede discriminarle por ello, así lo establece, entre otros, la Ley Zamudio. Mas de alguien, obnubilado por la ignorancia o por sentirse dueño de la verdad, piensa que ese camino es corregible, que si es lesbiana se puede hacer una terapia, un tratamiento o algo para dejar de sentir atracción por las mujeres. Le llaman “Terapias de conversión”. Acompáñenos con Erika Montecinos, periodista, Coordinadora de la Agrupación Rompiendo el Silencio.