Keiko Furukura tiene 36 años, no se quiere casar, tampoco quiere tener hijos y está feliz en su trabajo en una tienda de Tokio. Aunque no parezca, esta es una historia sobre el heroísmo.
Keiko Furukura tiene 36 años, no se quiere casar, tampoco quiere tener hijos y está feliz en su trabajo en una tienda de Tokio. Aunque no parezca, esta es una historia sobre el heroísmo.