Estas escuelas se convirtieron en importantes fuentes para conservar y difundir el conocimiento. Escritos antiguos y recientes se copiaban a mano y se almacenaban en sus bibliotecas.
En la escuela, los alumnos aprendían a leer, escribir y hablar latín con fluidez, ya que era fundamental para comprender los textos religiosos y participar en las ceremonias.