Después varios años dedicado a la tarea de la construcción del arca, Noé vuelve después del diluvio a sus labores como labrador de la tierra.
Tantos cambios en su vida hacen que termine preso del alcohol, desnudo y en vergüenza.
La reacción de los hijos de Noé ante la situación vergonzosa de su padre nos enseña también a nosotros a actuar de la manera correcta ante las caídas de un hermano en la fe.