La esperanza es peligrosa para la maldad, por eso hay que atesorarla y alimentarla con la palabra de Dios, pues Cristo en nosotros es esperanza de gloria.
La esperanza es peligrosa para la maldad, por eso hay que atesorarla y alimentarla con la palabra de Dios, pues Cristo en nosotros es esperanza de gloria.