Abracemos el cambio. Dejemos atrás los estereotipos racistas de los años 80 y 90, las reglas que se han quedado anticuadas o la idea de que a un juego se juega de manera determinada y no hay otra válida.
Abracemos el cambio. Dejemos atrás los estereotipos racistas de los años 80 y 90, las reglas que se han quedado anticuadas o la idea de que a un juego se juega de manera determinada y no hay otra válida.