La Ética realista estipula la existencia de valores y principios morales objetivos, que son, por tanto independientes de la opinión, el consenso, la subjetividad, etc, y que dichos principios son cognoscibles, en algún grado por la razón práctica. Esta, la razón práctica a diferencia de la razón teórica o especulativa razona a partir y desde la práctica, a partir de las acciones humanas.