Iglesia ha ido buscando celebrar la Clave del Misterio Pascual fuera
de los días de Semana Santa. Hoy, Domingo XXIV del Tiempo Ordinario,
celebramos la Exaltación de la Santa Cruz. La Fiesta se remonta al
año 326 en que Santa Elena la Madre de Constantino busca la Cruz de
Cristo para entronizarla y adorarla como se debe. Para ello marcha a
Tierra Santa.
La Emperatriz se encuentra con un hallazgo único. Y es
que aparecen tres cruces. Ella entiende que están ahí las de los
dos ladrones. Sintiendo una inspiración Divina opta por colocar tres
enfermos, uno en cada cruz. La enferma que sana es la señal de que
esa era la Cruz Redentora en la que murió Cristo.
Con toda
Solemnidad se traslada a Jerusalén. Fue llevada a la Basílica del
Santo Sepulcro que acababa de construir Constantino. El 13 de
septiembre se consagró. Pero surge un hecho sobrecogedor. Los persas
invadieron la Ciudad Santa y su rey Crosroes, se llevó la Cruz como
botín. Sería Heraclio el emperador que les gano y la devolvió.
Según la tradición, él mismo al quiso llevar hasta la Basílica,
pero llevaba tanta ropa que no podía. Entonces se quitó la capa y
se quedó sólo con la túnica llevándola sobre sus hombros hasta el
Templo.
La Exaltación de la Santa Cruz se celebraba el día 3 de mayo en
que Santa Elena la descubrió. Por otro lado, el 14 de septiembre es
cuando se entronizó en el Santo Sepulcro tras bendecir la Basílica.
Y tras la reforma del Concilio Vaticano II en los años 60 se fijó y
unificó el 14 de septiembre tal y como la celebramos actualmente. Y
cuando cae en domingo como este año es Solemnidad de tal manera que
no se celebra el Domingo correspondiente sino la Exaltación de la