“La fe que obra por el amor”, que no es más que un intenso deseo y anhelo de agradar a Dios con todo lo que eres, tienes y haces, que traducido al lenguaje divino es amor por Dios, por el prójimo y por ti mismo.
“La fe que obra por el amor”, que no es más que un intenso deseo y anhelo de agradar a Dios con todo lo que eres, tienes y haces, que traducido al lenguaje divino es amor por Dios, por el prójimo y por ti mismo.