De Tinta & Papel

LA FONTAINE


Listen Later

RELATOS DE LA  FONTAINE.   Hola a todos y bienvenidos a De Tinta y Papel, el rincón de los apasionados por las historias que cobran vida entre páginas. Yo soy tu anfitrión y el creador de este espacio. Si eres de los que aún siente un escalofrío de emoción al abrir un libro nuevo, si te desvelas 'solo un capítulo más', o si simplemente buscas tu próxima gran lectura, has llegado al lugar correcto. En cada episodio vamos a desglosar tramas, analizar personajes memorables, debatir sobre clásicos y descubrir esas joyas ocultas de la literatura que merecen ser leídas. Así que, ajusta tus auriculares, acomódate en tu rincón favorito y acompáñame en este viaje. ¡Empezamos!"   De Tinta y Papel es el podcast definitivo para lectores voraces, escritores en potencia y almas curiosas que encuentran su hogar entre libros. ¿Por qué conformarse con leer una historia cuando podemos vivirla y debatirla? En este espacio semanal nos sumergiremos en el fascinante universo de las letras. No importa si eres amante del romance, la ciencia ficción, el misterio o los grandes clásicos de la literatura universal; aquí hay un asiento reservado para ti. Las mejores historias siempre empiezan con un trozo de papel y un poco de tinta. Suscríbete y dale al play para descubrir cuál será nuestra próxima aventura literaria.   LA CIGARRA Y LA HORMIGA.   La cigarra, que había cantado todo el verano, se halló muy desprovista cuando llegó el frío invierno: no encontró ni un pedazo de mosquito ni medio gusano para comer. Fue, llorando de hambre, a casa de su vecina, la hormiga, y le rogó que le prestase algunos granos para subsistir hasta el siguiente verano. –Le pagaré con todos los intereses antes de que llegue la próxima cosecha. ¡Se lo juro, se lo juro! ¡Palabra de animal! –dijo ella. Pero la hormiga es poco generosa, ésta no es su mayor virtud. –¿Qué hacía usted durante el verano? –le pregunta a la pedigüeña. –Noche y día, sin descanso, yo cantaba –le contesta, humildemente, la cigarra. –¿Usted cantaba? Me alegra saberlo. ¡Y bien, ahora baile!     EL CUERVO Y EL ZORRO.   Maese cuervo, posado en un árbol, tenía en su pico un queso. Maese zorro, atraído por el olor, le habló de esta manera: –¡Oh! Buenos días, señor cuervo. ¡Qué hermoso eres! ¡Qué bello me pareces! Verdaderamente, si tu canto se asemeja a tu plumaje, tú eres el ave fénix de los que habitan este bosque. Al escuchar estas palabras, el cuervo desborda de alegría; y para lucir su bella voz, abre un ancho pico y deja caer su presa. El zorro la agarra, y le dice: –Mi buen señor, has de saber que todo adulador vive a costa de aquél que lo escucha. Esta lección, sin duda, bien vale un buen queso. El cuervo, avergonzado y confundido, juró, aunque algo tarde, que no lo engañarán una segunda vez.     LA RANA QUE QUISO SER COMO EL BUEY.   El majestuoso y corpulento buey se paseaba por el campo. Temprano por la mañana, pasó junto a él una pequeña rana que salió del agua cantando alegremente. La ranita, al ver al buey, quedó admirada ante tanta grandeza. ¿Por qué ella era tan insignificante, si otros animales podían ser tan grandes? Pensó entonces que bastaba proponerse ser como el buey para conseguirlo, y se dispuso a hacer la prueba. Abrió cuanto pudo la boca y aspiró profundamente, inflándose. –¿Soy tan grande como el buey? –preguntó entonces a sus hermanas ranas que se hallaban junto a ella. –¡Ni con mucho! –le contestaron. Volvió a intentarlo por segunda vez y se hinchó un poco más. –Y ahora, ¿soy tan grande como el buey? –¡Te falta mucho! –respondieron las ranas. Volvió a intentarlo por tercera vez. –Y ahora, ¿soy tan grande como el buey? –¡Te falta mucho! ¡Te falta mucho! –respondieron sus hermanas. La rana trató de hincharse otro poco. Pero la piel estirada no resistió más, y el animalillo estalló con el esfuerzo. Así murió la rana infeliz. El mundo está lleno de gente que no es más sabia: muchos quieren subir algunos peldaños en la vida social.   EL LOBO Y EL PERRO.   A un lobo solamente le quedaban los huesos y la piel. Los perros guardianes trabajaban día y noche. Este lobo se encontró con un mastín, fuerte, bello, bien alimentado, que se hallaba desatado por descuido de su amo. Atacarlo, despedazarlo y comerlo fue lo primero que pensó maese lobo: –Pero habrá que luchar con ardor –se dijo–: el dogo1 es de gran talla, se defenderá encarnizadamente. Así pues, el lobo se le acerca humildemente, entabla conversación, lo halaga, elogia su gran corpulencia, que tanto admira. –Buen señor –le dice el perro guardián–, de ti depende ser como yo: abandona los bosques, te hará bien; tus semejantes son miserables, pobres diablos, parias infelices, sin más destino que morir de hambre o de un balazo del hombre. Sígueme a mí; hallarás mejor ocupación. El lobo le habla: –¿Qué deberé hacer? –Casi nada –le responde el perro–: acosar a los ladrones, perseguir a los mendigos, halagar a los dueños de casa, complacer a vuestros patrones. A cambio de esto, tu salario será seguro: recibirás todos los restos del hogar: huesos de pollo, de cordero, acompañados de diversas caricias. El lobo se imagina tal felicidad que comienza a sollozar tiernamente. Mientras van juntos caminando, observa el cuello pelado del perro. –¿Qué es eso? –le dice. –Nada. –¿Cómo que nada? –Es poca cosa. –Pues entonces, ¿qué es? –Quizás el collar que me atan al cuello es causa de lo que ves. –¡Atado! –le dice el lobo–. ¿No puedes correr adonde quieres? –No siempre; pero, ¿qué importa? –Importa tanto que ya no me interesan esas comidas acompañadas de tantas caricias. A ese precio, no deseo ni el mayor de los tesoros. Dicho esto, maese lobo huyó y creo que sigue corriendo.   1 Dogo ( del inglés: dog): perro dogo.     LA GOLONDRINA Y LOS PAJARITOS. Una golondrina, tras mucho viajar, aprendió muchas cosas. Quien ha viajado mucho, ha visto mucho. La golondrina anunciaba las más leves tormentas, y antes que aparecieran prevenía a los navegantes. Ocurrió que cuando llegó el tiempo de sembrar el cáñamo2, vio a un rústico labrador echando semillas en los surcos. –No me gusta nada esto –dijo a los pajarillos–. Me apena verlos ante este gran peligro. Yo sabré alejarme o vivir en cualquier rincón. ¿Vislumbran esa mano que por el aire camina? Llegará un día, no muy lejano, en el que lo que esa mano siembra será para ustedes su ruina. Aparecerán allí máquinas que los cercarán y trampas que los cogerán. En fin, muchas y muchas maquinarias que al llegar el tiempo de la cosecha serán causa de su muerte o prisión. ¡Ojo, cuidado con la jaula, con la sartén! Por esto les aconsejo: ahora es el momento de comer este grano. ¡Créanme! Los pajaritos se burlaron de la golondrina: en los campos había mucho que comer. Cuando el cañaveral estaba aún verde, la golondrina les dijo: –Arranquen una a una cada brizna de hierba producida por ese maldito grano; de lo contrario, su pérdida es segura. –Pájaro de mal agüero, charlatán –dijeron ellos–, ¡vaya tarea que nos das! Necesitaríamos mil personas, para limpiar todo este terreno. Cuando ya el cáñamo maduró, la golondrina les imploró: –Las cosas no van bien; la funesta semilla se adelantó. Puesto que hasta ahora nada me han creído, cuando vean la tierra ya sembrada, y que los labradores ya no se ocupan de ella, a ustedes les harán la guerra: trampas y redes los atraparán. No vuelen más de rama en rama, quédense en casa, o busquen otros lugares: imiten al pato, al pollo, al pavo. No están en condiciones de cruzar desiertos y mares. Solo les queda un camino seguro: métanse en los huecos de algún muro. Los pajarillos, cansados de oír a la golondrina, se pusieron a cotorrear en plena confusión. Todos hablaban a la vez, ninguno escuchaba al otro. Igual que los troyanos cuando hablaba Casandra3, la voz de la Sabiduría, ya nadie la escuchaba.   2 El cáñamo es una variedad de la planta Cannabis y el nombre de la fibra que se obtiene de ellas, que tiene, entre otros, usos textiles. El cáñamo se considera la fibra textil de origen vegetal más larga, suave y resistente. 3 Casandra, hija del rey Príamo de Troya, predecía el destino de los hombres.     EL RATÓN DE CIUDAD Y EL RATÓN DE CAMPO.   Tiempo atrás, el ratón de la ciudad invitó al ratón del campo a comer distinguidamente las sobras del banquete de su amo. Sobre una alfombra de Turquía la mesa está cuidadosamente dispuesta. Los dejo imaginar la vida de estos dos amigos. La cena fue magnífica. Nada faltó al festín. Pero alguien interrumpió la fiesta mientras los amigos cenaban. En la puerta de la sala se escucha un gran ruido; el ratón urbano arranca, su amigo lo sigue. El ruido cesa; se aleja el peligro. Los ratones vuelven a la merienda. El ratón urbano dice: –Terminemos este asado. –Basta ya –dice el campesino–, mañana vendrás a casa. No es que a mí me molesten tus festines reales, pero allá nadie me interrumpe: ceno con tranquilidad. Huyamos de tanto placer, mejor es vivir sosegados y con mayor sencillez. EL LOBO Y EL CORDERO.   La razón del más fuerte es siempre la que gana. Enseguida lo demostraremos. Un corderito saciaba su sed en la corriente de un manantial. Un lobo vagaba por el lugar en busca de algo que comer. Vio al corderito y, hambriento y exasperado, le gritó: –¿Cómo te atreves a ensuciar mi bebedero? Por tu osadía serás castigado. –Señor –respondió el corderito–, no se enoje usted. Compréndame, yo solo alivio mi sed en la corriente de este limpio manantial veinte pasos más abajo que usted. De este modo, no ensucio su agua. Señor, yo no quiero molestarlo. ––¡Sí, la ensucias! –respondió la maligna fiera–. Además, sé que hablaste mal de mí un año atrás. –Señor, ¿cómo podría yo haber hecho esto si aún no había nacido? –respondió el corderito–. Yo aún me alimento de leche materna. –Si no fuiste tú, fue tu hermano –dijo el lobo, enfurecido. –Yo, señor mío, no tengo hermano. –Pues entonces fue al
...more
View all episodesView all episodes
Download on the App Store

De Tinta & PapelBy De tinta y papel