Imaginen el mundo del siglo VII antes de Cristo. El Mediterráneo es un crisol de culturas, pero en sus costas, especialmente en las polis griegas, está a punto de ocurrir algo extraordinario. No será una revolución armada, ni el ascenso de un imperio, sino una revolución silenciosa, una que ocurre en la mente de los hombres.
Es el amanecer de la razón. El momento en que la humanidad empieza a buscar explicaciones no en los caprichos de los dioses del Olimpo, sino en la observación, en la lógica y en la argumentación. Un giro intelectual tan profundo que cambiaría para siempre nuestra manera de comprender el mundo.