La fortaleza...
Cuando el caos ya no es mi dueño
a las seis de la mañana,
me dirijo sin mi cuerpo
a los pies de esa montaña.
Y sólo quiero subir
con menos fuerza que maña
un lugar al que acudir
mientras se desenmaraña
la gigante telaraña.
Buscando naturalezas
para depurar mis sueños,
que el dolor y la tristeza
son relámpagos y truenos,
que quiero dejar salir
y estrellarlos contra el suelo,
y cerrar la cicatriz
que es la puerta de mi infierno
y dejar las llaves dentro.
Caminar por senderos
de recuerdos cuesta arriba
y llegar hasta esa fortaleza
que defiende la promesa
que cuando se me ocurra despertar
sin duda estará todo en su lugar….
En las fuentes del camino
calmaré ésta sed intensa,
que el futuro es un destino
y el presente es una apuesta,
en el espacio sideral
de este onírico lamento,
es pura probabilidad
el que exista este momento,
aunque retumbe por dentro.
El aroma del hinojo
el crujir de las hojas secas
si hago trampa o me equivoco
pierdo del todo las riendas
¿y si quisiera terminar
preso de esta primavera
pidiéndole a la gravedad
que su fuerza no ejerciera?
pero el sueño ya despierta.
Caminar por recuerdos
en secuencias fortuitas
y llegar hasta esa fortaleza
que defiende la promesa
que cuando se me ocurra despertar
sin duda estará todo en su lugar….
Letra y Música: Juan Ramón Gallego Ramos