En Tucumán la elección terminó, pero la película continúa. Las fotos cambian, los gestos se repiten y los algoritmos ya buscan nuevos protagonistas. La política se reacomoda con la misma velocidad con la que se desliza un dedo sobre la pantalla.
En Tucumán la elección terminó, pero la película continúa. Las fotos cambian, los gestos se repiten y los algoritmos ya buscan nuevos protagonistas. La política se reacomoda con la misma velocidad con la que se desliza un dedo sobre la pantalla.