En esta escena ridícula de falsedades, la figura de Jesús, cumpliendo su misión redentora por amor a nosotros, resalta de manera gloriosa.
Aunque los malvados se comploten y maquinen, son tan vanos y frágiles como sus pensamientos. Lo que leemos es la maravillosa historia de Dios llevando adelante su salvación en nuestras vidas.