Dios no nos juzga solo por nuestro pasado, sino que nos ofrece gracia fresca cada día. Su fidelidad no depende de nuestras caídas, sino de su amor eterno.
Dios no nos juzga solo por nuestro pasado, sino que nos ofrece gracia fresca cada día. Su fidelidad no depende de nuestras caídas, sino de su amor eterno.