Tú estás esperando tener el currículum perfecto, la cuenta bancaria abultada, la madurez emocional inquebrantable, el ministerio con mil seguidores... para atreverte a decir "sí". ¡Deja de esperar a ser grande para hacer lo que Dios te pide!
Tú estás esperando tener el currículum perfecto, la cuenta bancaria abultada, la madurez emocional inquebrantable, el ministerio con mil seguidores... para atreverte a decir "sí". ¡Deja de esperar a ser grande para hacer lo que Dios te pide!