Para quien vive lejos de Dios la muerte le va a quitar todo, pero para quien vive adherido a Jesucristo la muerte es la entrada a la plena posesión de los verdaderos bienes.
Para quien vive lejos de Dios la muerte le va a quitar todo, pero para quien vive adherido a Jesucristo la muerte es la entrada a la plena posesión de los verdaderos bienes.