Estamos llamados a vivir una fe gozosa y valiente, que sin vergüenza ni arrogancia proclame con alegría el amor de Cristo. Al reflejar su Evangelio, nos convertimos también en luz para el mundo.
Estamos llamados a vivir una fe gozosa y valiente, que sin vergüenza ni arrogancia proclame con alegría el amor de Cristo. Al reflejar su Evangelio, nos convertimos también en luz para el mundo.