Conocer la bondad de Dios y nuestra pobreza despierta el santo deseo, que nos impulsa a superar las excusas y a actuar por la gloria divina y la salvación de las almas.
Conocer la bondad de Dios y nuestra pobreza despierta el santo deseo, que nos impulsa a superar las excusas y a actuar por la gloria divina y la salvación de las almas.