Cristo, Santo y cercano, nos atrae con su bondad y nos llama a la perfección sin dejar de comprender nuestras fragilidades. Él, siendo Dios y Hombre, se muestra grande y a la vez compasivo y cercano.
Cristo, Santo y cercano, nos atrae con su bondad y nos llama a la perfección sin dejar de comprender nuestras fragilidades. Él, siendo Dios y Hombre, se muestra grande y a la vez compasivo y cercano.