Dios conoce, quiénes son de Él; dice la Biblia. Dios propició la Salvación de la humanidad rebelde, a través del sacrificio de su Hijo Jesucristo. Cristo vino a revelar que con la muerte física no se acaba todo; y que no todos vamos a ir al mismo lugar. Por fe, somos coherederos con Cristo, miembros de su cuerpo y copartícipes de sus promesas; por medio del Evangelio, que vivimos.