¿Alguna vez has sentido que tus errores del pasado te hacen indigno del llamado de Dios? Esta historia cambiará tu forma de ver el propósito divino. Conoce a Aarón, el hermano de Moisés, un hombre común, marcado por el dolor, la duda y el pecado… pero también por el favor del cielo. Desde su nacimiento en esclavitud hasta su consagración como el primer sumo sacerdote, Aarón fue testigo del poder de Dios en formas impactantes: plagas, milagros, fuego celestial y la mismísima presencia divina. Pero también enfrentó derrotas amargas, como el becerro de oro y la pérdida de sus hijos. A pesar de todo, Dios no lo desechó. Lo restauró.