Por Pablo Callejón
A diferencia de Anne Parillaud, en la película de Luc Besson, la agente de Investigaciones Nancy Salinas no se ganó el apodo de Nikita al abandonar la cárcel, sino antes de ingresar a ella. En pocos días, aquel mote que presumía en los operativos de la División Investigaciones se convertirá en un alias dentro de los pabellones de la Unidad Penitenciaria. El Tribunal Superior de Justicia ratificó la valoración de las pruebas que realizó la Cámara del Crimen y Salinas deberá cumplir una pena de tres años y 10 meses de prisión por colaborar con el clan Vargas Parra en la etapa central de la investigación por la búsqueda de Nicolás Sabena.
A pesar de la estrategia defensiva y los intentos por justificar el accionar de la imputada en el supuesto de que “solo cumplía órdenes”, para el Tribunal, “el obrar de Salinas tuvo como objetivo ayudar a los miembros de la familia Vargas a eludir el accionar de la justicia”. La suboficial integraba el área que encabezaba Gustavo Oyarzábal, detenido por complicidad con la organización narco de Claudio Torres, el zar de la droga asesinado a balazos por un par de sicarios frente a su domicilio en barrio Fénix.