Las personas no deben actuar movidas por el egoísmo o la vanidad. Más bien, deben vivir con humildad, valorando a los demás por encima de sí mismas y preocupándose tanto por las necesidades ajenas como por las propias.
Las personas no deben actuar movidas por el egoísmo o la vanidad. Más bien, deben vivir con humildad, valorando a los demás por encima de sí mismas y preocupándose tanto por las necesidades ajenas como por las propias.