El orgullo es uno de los pecados capitales que nos separan de la presencia de Dios. Si quieres saber quien gana en esa batalla, te lo diremos: El que más alimentas. ¡Tu salvación esta en juego!
El orgullo es uno de los pecados capitales que nos separan de la presencia de Dios. Si quieres saber quien gana en esa batalla, te lo diremos: El que más alimentas. ¡Tu salvación esta en juego!