Hasta los cabellos de nuestra cabeza están todos contados. Dios conoce nuestros más profundos pensamientos; Él nos conoce más de lo que nosotros. Y esa maravillosa verdad nos motiva a buscarlo con devoción.
Hasta los cabellos de nuestra cabeza están todos contados. Dios conoce nuestros más profundos pensamientos; Él nos conoce más de lo que nosotros. Y esa maravillosa verdad nos motiva a buscarlo con devoción.