En 1479 nace en Toledo el tercer hijo de los Reyes Católicos, una niña, Juana, que nadie celebra. En la corte crecerá a la sombra de su hermano Juan, el heredero, y aprenderá latín, francés y a tocar el clavicordio, una educación para ser la esposa perfecta de algún príncipe europeo, pero no para reinar
Pero el destino tiene otros planes para ella
Con dieciséis años sube a un barco rumbo a Flandes, hacia un marido al que nunca ha visto, hacia una corte que no la espera con los brazos abiertos. Y allí, en medio de todo eso, ocurre algo que nadie calculó: se enamora.
De verdad. Sin medida. Sin vuelta atrás.
Esta es la historia de Juana I de Castilla. No la loca que os han contado, sino la de la mujer real que hay detrás de ese apodo injusto.