En muchas ocasiones se define al ser humano como una compleja máquina llena de engranajes, motores y manivelas que trabajan con una coordinación excelente. Esta definición mecánica tiene algo de realidad, ya que incluso se pueden sustituir piezas dañadas en nuestro cuerpo.
La ingeniería se ha puesto al servicio de la salud desde el principio, y el avance de la tecnología siempre ha conllevado un mayor bienestar en el ser humano.
Tanto es así que hay una especialidad de la ingeniería que está dedicada a nuestro cuerpo y salud, la bioingeniería. Y esta especialidad lo que hace es poner todo el potencial de la tecnología y el conocimiento del conocimiento de cuerpo humano.
De esta simbiosis han salido todas las máquinas ya nos parecen cotidianas como los rayos X, el TAC, el electrocardiograma o el desfibrilador.