Virtudes cardinales. La fortaleza. Es la virtud de los santos. Es energía de ánimo, la fuerza para vencer las tentaciones. Vence el miedo ante el martirio, la que da el valor al alma. La fuerza nos viene de Jesucristo. “Sin mí no podéis hacer nada”. El martirio de la vida cotidiana. La voluntad (facultad del alma junto con la inteligencia y la memoria) es el timón de mando de nuestros actos.