Bajo el crisol de nuestro laboratorio fundoimos hoy un nombre, que es, en sí mismo pura transmutación; Malintzin "
Dueña de una lengua soberana, fue el mercurio capaz de unir el azufre de los viejos códices con la sal de la Castilla conquistadora. Te invito a este viaje por la vida de quien habitó una pluralidad de nombres: llamada Malinalli al nacer, bautizada como Doña Marina por los hombres de hierro y recordada eternamente como La Malinche. Una figura que alteró para siempre, el destino de su época.
Su historia se desliza entre hechos documentados y densas brumas de leyenda. Fue el catalizador que permitió a dos universos irreconciliables hablarse enfrentarse y, finalmente, fundirse en uno solo. Dominó el náhuatl, el maya y el castellano, convirtiendo cada palabra en una llave para abrir puertas y tender puentes hacia un nuevo discurso: el mestizo."
Acércate a la llama, querido alquimista, pues nos aguarda un conocimiento secreto y una verdad que solo el fuego se atreve a revelar. Hoy, en nuestro atanor: La Malinche y el don de la palabra."