
Sign up to save your podcasts
Or


Muchas mujeres pasan años entregándose tanto… que dejan de verse con amor.
Se vuelven expertas en cuidar a todos,
menos a sí mismas.
Y poco a poco empiezan a sentirse:
cansadas,
invisibles,
solamente funcionales.
Pero Dios nunca diseñó a una mujer para existir únicamente para resolver cosas.
También la creó para:
disfrutar,
soñar,
descansar,
crear,
reír,
sentirse amada.
Una mamá no deja de ser mujer por amar a sus hijos.
Y cuidar de sí misma no la hace menos buena mamá.
Al contrario.
Las mujeres también necesitan sentirse vistas,
valoradas,
escuchadas,
abrazadas.
Porque ellas también tienen un corazón que a veces se cansa de sostener tanto.
By Ana NavaMuchas mujeres pasan años entregándose tanto… que dejan de verse con amor.
Se vuelven expertas en cuidar a todos,
menos a sí mismas.
Y poco a poco empiezan a sentirse:
cansadas,
invisibles,
solamente funcionales.
Pero Dios nunca diseñó a una mujer para existir únicamente para resolver cosas.
También la creó para:
disfrutar,
soñar,
descansar,
crear,
reír,
sentirse amada.
Una mamá no deja de ser mujer por amar a sus hijos.
Y cuidar de sí misma no la hace menos buena mamá.
Al contrario.
Las mujeres también necesitan sentirse vistas,
valoradas,
escuchadas,
abrazadas.
Porque ellas también tienen un corazón que a veces se cansa de sostener tanto.