Una de las capacidad que más nos ponen una etiqueta a las personas es la memoria. Ya sea "buena" o "mala" memoria, cualquiera de las dos etiquetas trae una carga que "debemos cumplir".
De esto va la plática, de cómo es que nuestro cerebro procesa los estímulos y también de que a veces tener "buena memoria" no es del todo "bueno" y viceversa.